Letras, sílabas, palabras y animación a la lectura

ñi ñu ña ño ñe

La araña Miraña
araña la leña,
la leña de otoño,
araña Miraña.

ja jo ji je ju

La jaula vieja
de ese pájaro rojo
tiene rajada una reja.

ge gi ge gi

Eugenio, el genio,
gira y gime.
Eugenio, el genio,
¡es genial!

ca co cu ca co cu

Paca Peca llama a Cuco.
¡Hola Cuco! Loco Cuco.
¡Hola Paca! Paca Peca.
No soy loco.
Sólo soy Cuco.

ce ce ci ci

Cecilio cena cecina,
sopa de cebolla
y pera cocida.

(Fragmentos extraídos del libro de lectura de mi hija – Infantil de 5 años)

Estoy leyendo el libro “Animación a la lectura” de mi amigo Juan Mata – de cuyo libro os hablaré en otro momento, cuando acabe de leerlo – y me pregunto lo siguiente: una nación que ha aprendido a leer – y aún lo hace en muchos casos, como en el cole de mi niña – declamando estas oraciones absurdas y repitiendo ma-ma-me-me-yu-yu-yi-yi-ñe-ñe-ñi-ñi, ¿cómo puede ser una nación de lectores y lectoras?

Demasiado mérito tienen aquellos de nuestros estudiantes que disfrutan leyendo.

Nota: Que me perdonen todas las maestras y maestros de Educación Infantil que innovan – en España, la innovación educativa siempre ha entrado por Infantil –, que traen periódicos a sus clases, que hablan de sus libros preferidos, que escuchan las narraciones de sus estudiantes, etc. Perdonadme pero necesito que contéis a vuestros compañeros y compañeras los resultados de vuestro trabajo. Que se difundan vuestras buenas prácticas y se olviden las tradiciones si no sirven ya para nada.

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9 thoughts on “Letras, sílabas, palabras y animación a la lectura

  1. Take it easy, my friend, que ya te queda menos…Sé que para los que conocemos el percal, es duro ver cómo esas cosas que ponemos como ejemplo de lo que no debería ser, a veces se perpetran en la ‘sangre de tu sangre’ pero bueno, siempre decimos que eso también son aprendizajes para la vida…En cualquier caso, la ventaja de tener la perspectiva amplia que da este trabajo es que a veces se puede elegir (ya sabes nuestra opinión en ese tema)De todas formas, lo mejor en estos casos es armarse de paciencia.. te lo dice uno que tiene ya preparada media docena de cohetes para cuando dentro de un par de meses (cross fingers) mi pequeño termine el bachillerato -la otra media docena la guardaré para cuando termine la universidad que ahí también se cuecen habas…El lunes después de semana santa presento a Juna Mata en Almuñécar, donde inaugura unas jornadas sobre animación a la lectura. Creo que el libro este va a venir de maravilla… a ver si soy capaz de leermelo para entonces que ya sabes que yo soy lentillo 🙂Abrazos..D.

  2. Ay, compañero, compañero, es que tiene uno que ver tantas cosas. Pero como bien dices, esas “cosas” ocurren también, con otros temas y otros tonos, en la universidad o en la formación del profesorado.Da recuerdos a Juan Mata de mi parte; buena gente, buen amigo.SaludosFT

  3. Fernando, creo que lo que digo ahora, no te va a gustar, aunque realmente no va dirigido a ti, pero creo que es lo que pienso yo y la mayoría de alumnos de escuelas de magisterio.Si no se nos enseña a enseñar a leer en la carrera, difícilmente vamos a ser capaces de enseñar correctamente a nuestros alumnos al llegar a los colegios.

  4. Hola Daenyel:En realidad te equivocas, no me disgusta. Estoy de acuerdo contigo. Ya ves que no tengo reparos en ser crítico con mi gremio y conmigo mismo en multitud de temas (véase la entrada del día 31 de marzo sobre Bolina y cómo la estamos liando).Pero cada uno tiene que ser responsable también de sus accciones. Toda profesión exige formación permanente, reflexión sobre la práctica, evaluación constante, deseo de mejora, innovación. Y nuestra profesión más que muchas otras.A mediados de los años 70, siguiendo la estela de Piaget o de Bruner, ya se investigaba desde un enfoque constructivista sobre lectoescritura; me refiero a los trabajos de Emilia Ferreiro, por ejemplo. No se puede seguir enseñando a leer y a escribir como en los años 50, y muchas maestras y maestros, efectivamente, han apostado por la innovación con excelentes resultados. Pero ya es hora de que se generalice el cambio, ¿no lo crees?Saludos

  5. Totalmente en sintonía con tu queja. Y es que nos duele ver que algunos maestros de nuestros hijos dejan mucho que desear. Tu hablas de infantil y yo de secundaria.
    El caso es lo mismo. Demasiados docentes anclados en el pasado y sin ganas de trabajar.
    Pero gracias a Dios, en infantil, cada vez son más los maestros que optamos por otras vías de aprendizaje.

  6. Lo malo de añadir un comentario cuando ya hay 8 es que una ya no sabe si comentar el post, el comentario o la respuesta al comentario. Veré lo que puedo hacer. En primer lugar, gracias por la parte que me toca. Como docente en educación infantil hace tiempo que sé que las innovaciones suelen empezar por ahí. Lo difícil suele ser que se extiendan al resto del centro. Probablemente algo tenga que ver un factor que hemos comentado muchas veces entre nosotras y es que muchas veces nuestros colegas tienden a creer que somos tan infantiles como nuestros alumnos y alumnas, que nuestras aptitudes intelectuales equivalen a las de una criatura de 6 años. En consecuencia, pocos docentes de otras etapas nos toman en serio. Afortunadamente, las nuevas tecnologías y en especial la web 2.0 nos han permitido extender nuestras voces más allá de los límites del centro, en el que muchas veces estamos en minoría, y mostrar al mundo cuánto hacemos y cómo hacemos para lograr involucrar a esas pequeñas personitas (locos bajitos, decía Serrat) en auténticos proyectos colectivos de construcción de conocimiento, sea cual sea el objeto de conocimiento. Por eso, si en un aula de tres años se puede escribir un texto expositivo, o con cinco años hacer un proyecto sobre el sistema solar, no tienen excusa quienes se niegan a hacerlo en primaria o secundaria.
    En cuanto a la formación inicial, seguramente habrá de todo, como en botica, pero debo decir que la única vez que he tenido una alumna de prácticas en mi aula de infantil fue ella la que contribuyó, con el bagage que ya traía de la escuela de magisterio, a consolidar las prácticas “constructivistas” que tímidamente intentaba llevar a mi aula. Aunque terminé mis estudios de pedagogía en 1982, no oí hablar de Emilia Ferreiro hasta 1995. Fue entonces cuando M.B. hizo las prácticas en mi aula y sabía acerca de cómo trabajar la lengua escrita en un aula de infantil más que yo.
    Por último, también me identifico con los comentarios de los que os habéis puesto en el papel de padres. Para mí ha sido un sufrimiento escuchar a la maestra de primaria aconsejarme amablemente unas clases particulares porque mis hijas no siguen el ritmo de la clase, a pesar de haber repetido 6º, mientras intento concienciar al profesorado de la necesidad de construir una “escuela inclusiva” (ahora soy asesora de infantil y primaria en servicios de apoyo). Por eso fue también un motivo de celebración en mi casa la terminación del bachillerato. Ahora, en la universidad, sigo viendo de todo, pero, volviendo a la educación infantil y a la formación inicial del profesorado, debo decir que una de mis hijas está estudiando esa especialidad y estoy asistiendo con esperanza e ilusión al proceso de hacer de ella una futura maestra competente.

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